La actividad física regular mejora la calidad de vida de los pacientes con EPOC

Es muy importante que el paciente sepa cómo y de qué manera realizarla

Laura Chivato Isabel

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una de las patologías más prevalentes en la población adulta en España. Las características propias de esta provocan que el paciente sienta ahogo o fatiga, motivos que le llevan a seguir una vida sedentaria y poco activa. Sin embargo, a pesar de que pueda sentir dificultad para respirar cuando lleva a cabo acciones que implican pequeños esfuerzos, realizar actividad física de forma regular mejora la calidad de vida, tal y como asegura el doctor Gerardo Pérez-Chica, coordinador del área EPOC de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur (NEUMOSUR)

“El ejercicio físico constituye una parte muy importante del tratamiento de los pacientes con EPOC, siendo un reto necesario poder ayudar a estos a aumentar su actividad física y que dicha mejoría se mantenga a largo plazo para poder optimizar un mejor manejo de esta enfermedad, ya que nunca es tarde para empezar a ser activos”, detalla.

“Las razones por las cuales la actividad física (AF) mejora la calidad de vida de nuestros pacientes con EPOC -añade el doctor-, se basan en los mismos mecanismos multifactoriales a los que se atribuye el beneficio de la AF en la población general: mejoría de la función cardiaca y de la tensión arterial; mejoría la función muscular periférica y aumento el consumo máximo de oxígeno, reduciendo el estrés, la ansiedad y la depresión, así como el riesgo de ingresos hospitalarios entre otros efectos beneficiosos”

Con él coincide Judith García-Aymerich, jefa del programa de Enfermedades no transmisibles y medio ambiente del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal): La actividad física mejora la evolución de esta enfermedad prácticamente en todos los aspectos. En este sentido, reduce la mortalidad, las agudizaciones y los ingresos hospitalarios, además de mejorar la evolución de la capacidad de ejercicio, la fuerza muscular y la calidad de vida”. Como comenta la investigadora en el paper ‘La actividad física en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Puesta al día’, con los años se ha ido dando más importancia a esta variable en relación con la EPOC, incluso los propios pacientes están cada vez más concienciados de la necesidad de realizar dicha actividad para mejorar su salud y controlar la enfermedad.

«La actividad física mejora la evolución de esta enfermedad prácticamente en todos los aspectos»

En este sentido, según García-Aymerich, ha aumentado “mucho” el interés e incluso los propios profesionales sanitarios están siendo más conscientes de esto, un hecho que corrobora el doctor Pérez: “En los últimos años se ha resaltado la importancia de la realización de ejercicio físico como tratamiento no farmacológico de la EPOC, siendo creciente la información y la trascendencia de este en la evolución de la enfermedad, y de ahí nuestra insistencia en las recomendaciones sobre la realización del mismo, apreciando una respuesta favorable en la aceptación e implicación de la misma por parte de nuestros pacientes”.

Sin embargo, esto no siempre ha sido así como recalca la investigadora: “Tiempo atrás, si la persona tenía un ahogo, especialmente durante la práctica de actividad física, la tendencia era pautar un tratamiento conservador y recomendar al paciente reposo”.

“Nosotros lo que hicimos ­-detalla García-Aymerich- fue romper este paradigma e insistir en que el paciente, aunque se ahogue, tiene que moverse y realizar actividad física, porque así se van a reducir los ingresos hospitalarios -de hecho, la investigación que hemos llevado a cabo se ha desarrollado en esta línea-. De esta forma, si el paciente va tolerando un nivel de ahogo que entre dentro de los parámetros que son tolerables, cada vez va a poder realizar más tareas”.

Conociendo al paciente

Para conseguir este objetivo es muy importante que el paciente sepa cómo y de qué manera realizar actividad física pues, debido al ahogo o la fatiga, es más fácil que abandone dicha actividad y se dé a una vida más sedentaria y perjudicial para su salud. La comunicación es fundamental en este sentido para que el profesional pueda conocer cuál es el nivel de actividad física del paciente y cuál es su capacidad de ejercicio, ya que las estrategias e intervenciones serán diferentes en función de las características individuales.

«La comunicación es fundamental en este sentido para que el profesional pueda conocer cuál es el nivel de actividad física del paciente y cuál es su capacidad de ejercicio»

“La actividad física regular está al alcance de todos y se indica en la inmensa mayoría de nuestros pacientes, ya que una baja actividad se asocia con un peor estado de salud y con una mayor gravedad de la enfermedad. No obstante, la adaptación física al ejercicio debe ser progresiva, adecuándose de forma personalizada a la situación y al entorno de cada paciente”, subraya el doctor Pérez.

Si el paciente tiene una buena capacidad de ejercicio, este sería el primer paso a seguir, aunque al contrario, primero habría que mejorar dicha capacidad, y esto se lleva a cabo a través de programas de rehabilitación respiratoria, una estrategia en la que ambos expertos coinciden en que es necesaria.

Una cuestión importante es seguir potenciando programas de rehabilitación respiratoria interniveles (tanto en atención primaria como especializada), siendo fundamental la ayuda por parte de las distintas administraciones del ámbito sanitario para crear una estructura sólida para el desarrollo y mantenimiento de estos programas de entrenamiento individualizados tanto en hospital, Centros de Salud o en domicilio, que mejoren la actividad física de nuestros pacientes y en consecuencia su calidad de vida”, señala el doctor.

Por su parte, García-Aymerich recuerda que estos programas persiguen mejorar la capacidad de ejercicio, “pero no se han demostrado efectivos para mejorar la actividad, ya que para ello se necesitan otro tipo de estrategias; lo que sí existe son iniciativas determinadas siempre ligadas al ámbito de la investigación”.

‘Entrenamiento Urbano’

En esta línea, desde ISGlobal se llevó a cabo el proyecto ‘Entrenamiento Urbano’, con el objetivo de conseguir que las personas con EPOC participantes aumentaran sus niveles de actividad física en comparación con el grupo de control. Como explican en su web, esta intervención consistió en realizar entrevistas para mejorar la motivación, con llamadas telefónicas posteriores para realizar seguimiento; seleccionar una serie de itinerarios previamente validados con distintos niveles para ir aumentando progresivamente el nivel de dificultad; otorgar un podómetro y un calendario para llevar un registro de la actividad física; proveer de información extra y mensajes de texto motivadores; realizar paseos en grupo junto con un entrenador profesional una vez al mes; y facilitar un teléfono de contacto para responder consultas a cargo de un equipo de fisioterapia.

Los resultados evidenciaron que, tras un año de entrenamiento, aquellas personas que siguieron las pautas del proyecto habían incrementado su actividad física en más de 900 pasos por día, en comparación con el grupo de control, donde no se produjo aumento.