“El ejercicio no es una moda, es un hábito para vivir mejor”

Hernán Silván, director médico del Centro de Recuperación Funcional de Madrid

Laura Chivato

Cuando un paciente se enfrenta a una enfermedad crónica el tratamiento farmacológico es fundamental, pero también lo es seguir ciertos hábitos de vida saludable, entre los que se encuentra realizar ejercicio físico, para así tener un mejor control y que la patología no se descompense. A pesar de ello, este mensaje no ha calado suficiente en los profesionales sanitarios, tal y como recalcó el doctor Hernán Silván durante el I Encuentro Multidisciplinar Profesionales Sanitarios & Pacientes. El doctor Silván, quien fue jefe del Área de Medicina Deportiva de la revista Runner’s World de 2002 a 2018, apuesta por la educación sanitaria desde los colegios para después tener una población adulta concienciada, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad física regular y bien pautada disminuye hasta un 30 por ciento la incidencia de cardiopatías o accidentes cerebrovasculares. Además, los propios médicos deportivos tienen que ser los que enseñen a «sus colegas» a prescribir ejercicio físico, ya que, a pesar de que estén de moda ciertas prácticas, solo un 17 por ciento de la población hace ejercicio de forma regular todo el año.

Pregunta. ¿Hay conciencia deportiva en España?

Respuesta. No mucha. Preferimos ver el deporte sentados y no hacerlo nosotros. Hay un 17 por ciento de la población española que hace ejercicio de forma regular todo el año. Es decir, tres o cuatro veces por semana. Son los que no ven el ejercicio como una moda pasajera, sino como un estilo de vida.

P. ¿Y por qué ahora “está de moda” hacer ejercicio? Por ejemplo, correr o ir al gimnasio.

R. Realmente el ejercicio no es una moda, es un hábito para vivir mejor. Pero claro, hay un porcentaje que lo hace por moda. Por ejemplo, correr está de moda, y esto es así porque engancha, la gente que lo hace se encuentra mejor rápidamente, ayuda a perder peso, a no asfixiarte al subir escaleras… Si hacemos que tomen conciencia de lo positivo que es para su salud, se quedarán en esta forma de vida para siempre, no será una moda pasajera.

P. ¿Pero está ahora de moda por algún motivo concreto?

R. Mucha gente llega a esto porque alguien se lo ha recomendado o porque está bien visto. Ahora, una vez estén ya haciendo ejercicio, tendremos que matizar algunas características muy positivas, que es lo que yo creo que les va a terminar enganchando y les va a hacer adherentes para seguir haciendo ejercicio, no que lo hagan, por ejemplo, de febrero a junio para estar bien de cara al verano.

Digamos que, en una primera parte, aunque sea por moda, está bien que se enganchen, pero luego tenemos que enseñarles nosotros que esto va a ser muy positivo si continua.

«Una vez estén ya haciendo ejercicio, tendremos que matizar algunas características muy positivas, que es lo que yo creo que les va a terminar enganchando»

P. A pesar de que esta moda, la falta de adherencia a los hábitos saludables sigue siendo un problema… ¿cómo se explica esto?

R. En España no hay educación sanitaria. En general, no se estudia bien, ni en Educación Primaria, ni en Educación Secundaria ni en Bachillerato, ni tampoco se habla mucho de esto en las casas -o no todo lo que se debiera-. Si enseñas estos hábitos al niño de forma natural en casa o en el colegio, no se tendrían que imponer después de mayor cuando le de un infarto.

No fumar, hacer ejercicio o comer sano es el ejemplo que les deberíamos dar toda la vida. Ellos lo cogerán o no, pero por nosotros que no quede en insistir. Quizá está educación sanitaria todavía nos falta.

P. Aparte de la educación sanitaria, ¿qué estrategias/iniciativas mejorarían esta situación y, por lo tanto, la salud de la población?

R. La estrategia más importante es la educación sanitaria desde el colegio. Por ejemplo, y en relación con la educación física, los políticos están discutiendo en una nueva Ley de Educación si la nota de religión debe o no contar para la selectividad, pero de la nota de gimnasia no se habla nada. Hay una Ley del Deporte en marcha y esperemos que contemple la actividad física saludable. En el borrador se contempla de pasada, es decir, que ya las estrategias o iniciativas por parte de los organismos públicos pasan de puntillas sobre la educación física, aunque creo que es una importante educación dentro del más amplio aspecto de educación sanitaria.

Dentro de la sanidad, la educación física debe ser importante. Vamos a ver si realmente en la Ley del Deporte que se está haciendo esto se contempla, no solo como deporte competitivo, sino como la salud de toda una población.

Es decir, la educación sanitaria se necesita desde el colegio, pero también hay que poner a la educación física en el lugar que corresponde y, en este momento, la gimnasia es una maría en el currículum de un estudiante.

P. Esto dirigido a los más jóvenes desde el colegio, pero en la población más adulta ¿cómo se podría mejorar?

R. En la población adulta lo que tenemos que tener en cuenta es que se hace ejercicio sobre todo por salud, aquí sí se tiene claro. Normalmente estos hacen ejercicio por una prescripción facultativa, casi nunca lo hacen por moda o porque se lo haya contado nadie de otra manera, es por salud, el personal sanitario le ha derivado ahí.

«En la población adulta lo que tenemos que tener en cuenta es que se hace ejercicio sobre todo por salud, aquí sí se tiene claro»

Tenemos un problema con los mayores porque precisamente es el grupo al que más le beneficia hacer ejercicio físico. Por tanto, hay que enseñárselo, hay que hablarles de ello.

De hecho, la gente que actualmente pasa de 65 años en España no tuvo una educación física adecuada. En el caso de las mujeres, las nacidas en los años 50 tenían prohibido correr hasta 1962; la Federación Española de Atletismo no admitía mujeres, no podían correr, porque la sección femenina del régimen lo consideró un deporte masculinizante. De hecho, hasta 1972 la carrera más larga que se le permitía correr a las mujeres eran 800 metros -una maratón son 42.000 metros, por lo que sería impensable-. Por tanto, este grupo viene sesgado ya de pequeños. Los mayores de 65 años no solo no han recibido una educación física, es que les han dicho lo contrario: en el caso de las mujeres, que correr es masculinizante.

A partir de los 80 esto fue cambiando lentamente, y son un grupo de edad que difícilmente les vas a convencer desde lo mental, muchas veces hay que convencerles por prescripción facultativa.

P. Es decir, que no hay una cultura deportiva…

R. En este grupo de población, no. No van a seguir una moda, porque realmente no lo entienden. Y si se estudia, en España, y muy claro en el caso de las mujeres, es porque les educaron de otra manera. Por lo tanto, volvemos a lo de antes, la educación sanitaria desde el colegio es la clave y es desde donde tenemos que arrancar.

P. ¿Cómo se relacionan las patologías crónicas con el ejercicio físico?

R. Hay una alta evidencia científica de que la actividad física regular y bien pautada disminuye hasta un 30 por ciento la incidencia de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2, cánceres de colon y mama; también disminuye la ansiedad o la depresión.

En general, la muerte prematura por cualquier causa disminuye hasta un 30 por ciento cuando se hace un ejercicio físico regular bien pautado.

«La muerte prematura por cualquier causa disminuye hasta un 30 por ciento cuando se hace un ejercicio físico regular bien pautado»

P. Pero, ¿cómo evitar que este hábito deportivo se convierta en una dependencia?

R. Se sabe que tan solo 5 por ciento de población abusa de ello, de ese 17 por ciento que hace ejercicio regularmente todo el año. Por tanto, la dependencia o abuso deportivo en España es el 0,8 por ciento de toda la población española, es una cifra ridícula frente al 99,2 por ciento restante.

Hoy por hoy el problema es movilizar a estos últimos (a este 99,2 por ciento) a hacer algo de ejercicio, al menos dos días por semana. Si se les dirige a un verdadero profesional, que sepa decirles, explicarles, enseñarles cómo hay que hacer deporte, no caerá nunca en la obsesión.

P. ¿Se da más importancia en las consultas que no son de medicina deportiva al tratamiento farmacológico?

R. Sí, sin duda. El tratamiento farmacológico es el primero que se usa. Aprender lo que puede suponer esta potente herramienta de salud que es el ejercicio para los pacientes, siempre que se utilice bien, es obligación de cualquier médico.

El ejercicio bien pautado carece prácticamente de efectos secundarios, es clave y muy efectivo. Los médicos del deporte deberíamos enseñar a nuestros colegas de otras especialidades a manejarlo correctamente, porque si se maneja bien, tenemos unos resultados espectaculares.

P. Y, en esta línea, ¿qué actitud deberían adoptar estos especialistas en dichas consultas? ¿Y los médicos deportivos?

R. El principal problema que tenemos el personal sanitario es que lo tenemos que enseñar y casi hacer. Si el profesional de la salud hace deporte, lo transmite al paciente de otra forma, lo sabe hacer. Es decir, el mejor ejemplo para el paciente debemos ser nosotros mismos, desde nuestra bata blanca, y en este sentido, si nosotros sabemos transmitir al paciente lo bueno que es hacer deporte, lo vamos a colocar en una parte muy alta de la estrategia terapéutica. Así que arrancar enseñándoles bien qué tipo de deporte, cuándo está indicado, según la patología y el momento de esta, cómo hacerlo… todo esto enlazado con un monitor deportivo, con alguien con quien tú puedas tener una comunicación y puedas decir si se está haciendo bien o se está haciendo mal.

«Si el profesional de la salud hace deporte, lo transmite al paciente de otra forma, lo sabe hacer»

En este sentido, los médicos del deporte enseñamos a hacer ejercicio físico en la consulta. Esto es importante, porque estamos diciendo al paciente cómo hacerlo, al final le decimos se hace así y de esta manera; no se dice de forma genérica, “usted debe nadar” o “es muy bueno andar”. No, le voy a decir exactamente la pauta, el protocolo, la dosis, le voy a recetar ejercicio físico. Esto es un poco la idea que deberíamos transmitir.

Y esto hay que aprenderlo, los médicos de otra especialidad no tienen por qué saberlo, es quizá una obligación de los médicos del deporte, transmitirlo a nuestros colegas.

P. ¿Esa obligación es real a día de hoy?

R. Cuando nos invitan a congresos organizados por distintas sociedades de Medicina General, de Farmacia Comunitaria, de Geriatría, de Medicina Preventiva… solemos hablar de este tema.

El problema es que claro, esto se queda en un congreso. En la organización del día a día se debería hacer más, deberíamos ir más a enseñar a centros de salud o a consultorios, porque obviamente iban a tener unos resultados mucho mejores, entonces sí que se podría hablar con propiedad de “aplico ejercicio físico y obtengo estos resultados de verdad”, porque se está instruido y formado.

En este sentido, la formación es clave también para que esto vaya a buen puerto, junto con la educación.

P. Cada día es más sabido que la práctica de ejercicio no es solo recomendable para la gente joven, sino también para los mayores. ¿Qué beneficios tiene para estos?

R. En los mayores, aparte de las mejoras cardiovasculares y metabólicas, la actividad física bien pautada aumenta la densidad mineral de sus huesos y disminuye la pérdida de masa muscular, que es lo que se conoce como sarcopenia. Con ello tienen menos fracturas y caídas y, por tanto, menos dependencia funcional.

Luego, en el plano anímico, está demostrado que por liberarse endorfinas, el ejercicio les hace tener menos ansiedad, menos depresión y, de modo general, son más felices. Hay bastantes estudios con una alta evidencia científica demostrando todo esto.

P. No obstante, un estudio publicado por la Agencia SINC en octubre de 2018 recalcaba que las personas mayores hacen cada vez menos ejercicio -en concreto, “los mayores de 65 años no hacen suficiente ejercicio”-. ¿Qué ejercicios podrían calificarse como “suficientes”?

R. En el caso de la Asociación Americana de Medicina, dicen que hay que hacer 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, es decir, aquel que hace que tu corazón lata más rápido. Puede ser nadar, andar, bicicleta, pero también puede ser trabajo de jardinería o bailar, patinar o hacer una marcha en el monte; y junto a eso dicen que hay que hacer al menos dos días por semana fortalecimiento con peso muy ligero, que hace que los músculos trabajen más que de costumbre. También vale para controlar la sarcopenia.

El medico debe enseñar los ejercicios en consulta y trasladar el protocolo de trabajo al monitor. Si se hace bien desde el principio, la adherencia está garantizada, pero obviamente hay que hacerlo bien. Aquí la experiencia en las residencias es muy buena porque ahí si tienes directamente la conexión médico-monitor: el médico le puede enseñar exactamente lo que hay que hacer y puede supervisar en la propia clase cómo están haciendo los ejercicios.

P. ¿Y cómo “convencer” a este grupo de la población de que realmente le es beneficioso?

R. Las campañas de concienciación yo creo que parten de los grandes medios de comunicación y, si no se realizan, esto queda un poco al margen; no le va a llegar el mensaje a la población. Yo pienso que podría ser muy potente si deportistas españoles de fama mundial fueran embajadores del ejercicio saludable.

Por ejemplo, en este momento el deporte femenino en España tiene un montón de figuras que podrían hablar sobre ello. Habría que darles voz en televisión o hacer una campaña por parte de los ministerios de Educación o de Sanidad. El deporte (en competición) de élite femenino nunca ha estado tan alto. Por ejemplo, Salma Paralluelo, batió el récord de España sub-18 de 400 metros al ganar la primera semifinal de los campeonatos nacionales con un tiempo de 54.10 segundos, que la sitúan en el cuarto lugar del ranking mundial de la temporada. Es la chica más joven (tiene 15 años) que va a ir a un campeonato de Europa de atletismo con las mayores. Esta chica formó parte hace unos meses de la Selección Española sub 17 de Fútbol que quedó campeona del mundo, y esto es solo un ejemplo del talento natural que tenemos en España. Tenemos unos ejemplos femeninos en deporte espectaculares, al nivel de Paul Gasol o de Rafa Nadal, y creo que esto habría que aprovecharlo.

P. Y entiendo que estas campañas de concienciación son aplicables a las personas mayores…

R. Sí, por supuesto. En otros países, como Estados Unidos, se incide muchísimo en el tema de gasto sanitario, para hacerles menos dependientes o disminuir su incidencia de fracturas. Estas fracturas les inmoviliza y esa inmovilidad es la que les hace bajar su calidad de vida y descompensar su enfermedad crónica, además de aumentar el gasto sanitario, aumentar los cuidados y disminuir su calidad de vida.

Por lo tanto, esto hay que decirlo y animar a que salga a andar o moverse, incluso en los parques con los diferentes artilugios que existen para que los mayores hagan ejercicio, porque sí existen los medios.

P. ¿Diría que se hacen suficientes campañas de este tipo?

R. No, yo no veo campañas en televisión ni en otro medio de comunicación como pueden ser las redes sociales.

Creo que esto sí es un tema institucional. Tanto el Ministerio de Educación como el de Sanidad deberían plantearse de forma institucional hacer algún tipo de campaña para fomentarlo. Porque ya digo, si ahora están haciendo la Ley del Deporte y no matizan bien todo esto o no dedican el dinero suficiente o los medios como para enseñarlo en televisión, la verdad es que van a bajar mucho los resultados.

«Tanto el Ministerio de Educación como el de Sanidad deberían plantearse de forma institucional hacer algún tipo de campaña para fomentarlo»

Vamos a tener que ser los médicos desde nuestras propias consultas los que estemos todo el día incidiendo en ello. Y esto es una lluvia muy lenta, sería mucho más rápido si se hiciera a través de la televisión o las redes sociales.

P. Y aparte de los medios de comunicación, ¿cree que podrían ser exitosas en otros lugares o en otros ámbitos del entorno sanitario? (farmacias, centros de salud, etc.)

R. El primer lugar para concienciar a la población de que hacer ejercicio es bueno para la salud es el colegio y después nuestra propia casa, nuestro propio ejemplo, pero en tercer lugar ya es todo el ámbito sanitario, es decir, el consultorio médico, el entorno hospitalario o una farmacia, un punto extraordinario de información sanitaria. Esto es así porque, por ejemplo, una señora mayor que acude a tomarse la tensión está mientras charlando con el farmacéutico y le explican ciertas cosas y, entre ellas, que es buenísimo andar y que para su salud va a ser muy beneficioso. Por lo tanto, yo diría primer lugar el colegio, segundo lugar nuestra casa y tercer lugar el ámbito sanitario.

Luego hay otra parte muy interesante que son las asociaciones de pacientes, que con los crónicos hacen una labor excelente.

P. A modo de resumen, ¿podríamos decir que hay diferencias en hacer ejercicio según la edad?

R. Sí. Por ejemplo, la población que corre en España está mayoritariamente entre 35 y 50 años. Entonces tenemos un grupo de edad hasta los 35 y otro de mayores de 50 que no hace tanto deporte. A los menores de 35 les gusta mucho los deportes de equipo y los mayores de 50 prefieren la natación, la bicicleta, la marcha… En este sentido, sí se puede hacer una distinción clara entre el deporte antes de los 30 y más de 50 años. Sobre todo, podemos afirmar que la edad donde más deporte se hace en España es entre los 35 y los 50 años.

Para mejorar estos datos, insisto en que el mejor ejemplo para el paciente debemos ser nosotros mismos, desde nuestra bata, tenemos que enseñar al paciente que los hábitos son buenos y que en este caso el ejercicio sí es algo que podemos demostrarle con nuestra acción. Tiene que ver que estemos apasionados en el ejercicio y que lo transmitimos con pasión, y eso en la consulta se ve todos los días. La gente que más adherencia tiene es la que recibe este conocimiento porque lo has transmitido con pasión y se lo has enseñado bien.