Homes4Life: entornos adaptados para aumentar la calidad de vida

Se pretende desarrollar un nuevo esquema europeo de certificación de amigabilidad

Laura Chivato Isabel

Ante el aumento del envejecimiento y de la cronicidad cabría esperar que no solo cambiase, por ejemplo, la asistencia sanitaria, sino también todo aquello que influye en la calidad de vida de las personas mayores. Algunas de las alternativas más sonadas en este sentido son aquellas relacionadas con envejecer en casa y hacer del entorno un lugar más adaptado a las necesidades de estas personas (lo que se conoce como “amigable”) para no incrementar su nivel de dependencia. Pero, ¿cómo saber si un entorno es o no amigable? Esto es lo que persigue el proyecto Homes4Life, con el que se pretende desarrollar un nuevo esquema europeo de certificación que determine la amigabilidad del entorno de vida más allá de la vivienda, tal y como subraya Silvia Urra, coordinadora del proyecto.

“Tenemos como reto sacar un esquema de certificación como cualquier otro, por ejemplo, de eficiencia energética, para que quien así lo desee pueda pasar ese esquema por su vivienda y certificar el grado de amigabilidad o de adaptación al envejecimiento que puede tener”, explica.

El principal reto del proyecto -incluido en el Programa Horizonte 2020- es definir qué tiene que tener un hogar para que sea considerado una vivienda para toda la vida. Para ello, se trabajará durante dos años: en el primero, ya iniciado en diciembre de 2018, se identificará qué es lo que se ha realizado en este ámbito hasta el momento. “Ahora estamos identificando qué existe, qué sistemas de certificación hay a día de hoy que estén funcionando. No tienen por qué referirse específicamente a vivienda amigable, si no que puede ser, por ejemplo, en relación a la calidad del aire. Es decir, todo lo que pueda repercutir en la vida de una persona en su vivienda: la accesibilidad, habitabilidad, la eficiencia energética, etc.”, detalla Urra.

«No tienen por qué referirse específicamente a vivienda amigable, si no que puede ser, por ejemplo, en relación a la calidad del aire»

En esta primera fase, por tanto, se trata de identificar lo que ya está en marcha, analizar si funciona y, en caso contrario, ver por qué no es así, además de examinar qué falta. Ya en el segundo año, como cuenta la coordinadora, se desarrollará el esquema de certificación.

Incluidos todos los agentes

Todo ello dirigido por un grupo multidisciplinar coordinado por TECNALIA (España) y formado por nueve socios procedentes de cinco países de la UE: cuatro centros de investigación y universidades, TECNALIA (España), TNO (Países Bajos), Utrecht University (Países Bajos), Universita Politecnica Delle Marche (Italia); un organismo de certificación, Certivéa (Francia) y su filial Cerway, operadora de HQE1 Certificación en Europa; una PYME centrada en la transferencia de innovación y tecnología, R2M Solution (Francia); y tres asociaciones europeas representativas de los principales agentes clave: ECTP – Plataforma tecnológica de Construcción Europea, entorno construido y edificios energéticamente eficientes, AGE Platform Europe – la voz de personas mayores en Europa, EUROCARERS – la asociación Europea que trabaja para los cuidadores informales.

“Una de las cosas que me parece interesante es el perfil de los socios, porque en el consorcio están representados todos los agentes, incluido el usuario final, que tiene voz y voto en decir lo que necesita, ya que al final muchas veces se comete el error de diseñar sin tener en cuenta y sin preguntar a quien va a usarlo; es un ‘yo pienso y decido lo que tú necesitas’”, comenta Urra.

«Una de las cosas que me parece interesante es el perfil de los socios, porque en el consorcio están representados todos los agentes, incluido el usuario final, que tiene voz y voto en decir lo que necesita»

La coordinadora de Homes4Life hace hincapié en que la presencia de AGE Platform y EUROCARERS es fundamental, porque son estas asociaciones quienes aportan al proyecto la visión de los mayores y cuidadores: “es una garantía de que vas a tener siempre el feedback del usuario final”.

¿Concienciación?

El desarrollo de este esquema de certificación es importante ya que una gran parte de los edificios no están adaptados para permitir que las personas mayores envejezcan en su hogar. Por ejemplo, uno de cada ocho europeos de más de 65 años declara que su casa no es térmicamente confortable durante el invierno. Por lo tanto, cabe esperar que la demanda de viviendas amigables aumente con el tiempo, ya que ni las nuevas construcciones están preparadas para apoyar la salud y el bienestar de las personas a lo largo de toda la vida. ¿Por qué? porque a pesar de que el retorno de la inversión está claro, tanto social (mejora de la calidad de vida) como económico (menos gasto para el SNS al poder envejecer en casa), no es en el corto plazo y, por lo tanto, no es algo que se “note en los bolsillos” de manera inmediata.

Uno de cada ocho europeos de más de 65 años declara que su casa no es térmicamente confortable durante el invierno

“El problema es que yo creo que esos números todavía no se han hecho, no hay un cálculo real, no es como ‘si inviertes X en eficiencia energética, vas a ahorrarte Y’. Como esa cuenta no está hecha todavía pues realmente no hay inversores, la gente no invierte en esto. El pensamiento de un promotor de un edifico de viviendas puede ser: por qué me voy a gastar más dinero en hacer que mis viviendas sean aptas para envejecer en casa o para toda la vida si realmente no tengo muy claro que voy a recuperar el dinero de más que me voy a gastar”, subraya Urra.

Incluso los propios ciudadanos, no solo los mayores, pueden pensar que realmente modificar su vivienda para que esté más adaptada a sus necesidades no es una inversión. Es decir, que culturalmente todavía no está claro que “invertir en tu casa es invertir en salud y bienestar”, según la coordinadora.

“Invertir en tu casa es invertir en salud y bienestar”

No obstante, para esta especialista sí existe compromiso y concienciación desde las instituciones sobre el problema que supone el envejecimiento en este ámbito y pone como ejemplo el proyecto Euskadi Lagunkoia del País Vasco.

“Al final España es bastante activa. Hay una red de la OMS, la Red de Ciudades Amigables con los Mayores, en la que España tiene un montón de ciudades adscritas. De hecho, el IMSERSO es quien se encarga de gestionar esa red a nivel estatal, y es en esta red donde está incluido Euskadi Lagunkoia”, resalta.