La falta de coordinación sigue marcando la atención de la cronicidad

Las personas mayores suponen el 44,4 por ciento de las altas hospitalarias

Laura Chivato

En el año 2030 se estima que el porcentaje de crónicos estará en torno al 26 por ciento, lo que implica un mayor impacto social en los pacientes y en las personas cuidadoras y un mayor impacto económico para las familias, las comunidades y, en general, para la sociedad, además de la mayor utilización de los recursos sanitarios, tal y como introdujo Belén Crespo, vocal asesor del Alto Comisionado de la Agenda 2030, durante la apertura de la mesa debate ‘Visión Multidisciplinar de la Cronicidad’ celebrada durante el I Encuentro Multidisciplinar Profesionales & Pacientes, organizado por el Grupo OAT y su fundación Fundoat el pasado 30 de enero.

Crespo hizo un recorrido por los principales datos que se conocen sobre cronicidad, además de hacer hincapié en la importancia que tienen los hábitos de vida saludable en cuanto a la prevención, y más teniendo en cuenta que las patologías crónicas ya no solo están asociadas a los mayores de 65 años, sino también a otro grupo de población: los menores de 16 años. Igualmente aludió a las estancias hospitalarias y a los recursos que estos pacientes consumen cuanto más tiempo permanecen en el hospital. “Esto es lo que tenemos que trabajar, porque de las altas hospitalarias, las personas mayores suponen el 44,4 por ciento, y hace unos años era el 42 por ciento, luego la carga es cada vez más alta. Además, en Atención Primaria el número de demanda de consultas es alrededor del 80 por ciento; aunque lo importante aquí no son las cifras completas, sino que nos hagamos una idea de la carga que supone esto para el sistema sanitario, y luego las posibilidades de reducirla”, explicó Crespo.

“De las altas hospitalarias, las personas mayores suponen el 44,4 por ciento, y hace unos años era el 42 por ciento, luego la carga es cada vez más alta”

Una manera de reducir esta carga y de mejorar el sistema de salud sería a través de la mejor coordinación de los diferentes profesionales sanitarios, aunque esto todavía sigue siendo un reto futuro, tal y como señaló Encarna Fernández, vocal del Comité Científico del OAT y directora de Enfermería del Hospital Clínico San Carlos (Madrid): “hay que mejorar la coordinación, ya que hablamos de atención primaria, hospitalaria o sociosanitaria, y de profesionales (farmacéutico, médico, enfermera o trabajadora social) y el paciente crónico no quiere esos trocitos, quiere encontrar en cada momento de su proceso una mano que le acompañe, que le organice y le ayude a caminar mejor en la trayectoria de su enfermedad”

“Hay que encontrar formas más colaborativas y coordinadas entre todos los ámbitos que giran en torno a este paciente; además de empezar a gestionar sistemas y procesos integrales de salud. No debemos seguir trabajando de manera aislada en torno a un paciente que su problema está en cada momento en un lugar del sistema. Lógicamente esto no puede ser de otra forma que con una enorme generosidad de todos los profesionales que intervienen en el paciente crónico”, añadía Fernández.

Un ejemplo claro de esta falta de coordinación lo expuso María Jesús Pérez, jefe de sección de la Unidad de VIH/SIDA del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), al aludir a que en su especialidad sí que existe coordinación con la Farmacia Hospitalaria, pero no con Atención Primaria, un problema que calificó de “común” a otras patologías.

Otro ejemplo que no fue desarrollado para hablar específicamente de falta de coordinación, pero que lo evidencia bastante bien, es el que Jesús C. Gómez, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC), compartió con el auditorio. Y es que, desde la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) se está realizando una guía sobre el manejo de antibióticos y, a pesar de que han contado con todas las sociedades científicas, no está la farmacia comunitaria. “Es una pena porque tenemos un trabajo muy bueno, pero esa guía va a ser minusválida, porque le va a faltar una de las patas fundamentales, que es el farmacéutico comunitario”, subrayó Gómez.

“Tenemos un trabajo muy bueno, pero esa guía va a ser minusválida, porque le va a faltar una de las patas fundamentales, que es el farmacéutico comunitario”

Más de lo mismo demandó Arturo López, director del Departamento Médico de GSK, por parte de la industria farmacéutica: “yo creo que tenemos un rol importantísimo, y lo único que pedimos a la Administración y, en general, a todos los actores que forman parte del Sistema Sanitario es que se conecten más con nosotros para sacar iniciativas que ayuden a mejorar la vida de los pacientes y de las personas”.

¿Cómo se podría, por tanto, materializar esta coordinación? A través de una estrategia nacional, tal y como defendió Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes (FEP), en su intervención. En este sentido, es cierto que las comunidades autónomas tienen un plan estratégico de atención a la cronicidad, pero para los pacientes esto es “insuficiente”. “Lo que nosotros estamos demandando es que haya un gran acuerdo nacional para abordar la cronicidad donde estén todos los agentes sanitarios y los pacientes. Sin embargo, lo primero que tenemos que tener claro en España es cuál es el camino y a dónde queremos ir”, apuntó Lorenzo.

Qué más haría falta

La mayor coordinación no es el único ítem que marca la agenda de la atención a la cronicidad. Para el presidente de la FEP, el Ministerio de Sanidad tiene que tener un liderazgo “mucho mayor” y reunir a todos los agentes para establecer cómo trabajar la sanidad en España y más en el ámbito de la cronicidad.

Según Lorenzo, habría que empezar esta tarea por Atención Primaria, ya que es “la puerta de los ciudadanos a la sanidad” y es necesario un aumento de recursos, tanto económicos como de personal, para así mejorar el funcionamiento de esta especialidad y la relación que hay entre el médico de atención primaria y el especialista. Un argumento con el que coincidió Fernández: “hay que invertir en Atención Primaria y cambiar el modelo”.

Es necesario un aumento de recursos, tanto económicos como de personal, para así mejorar el funcionamiento de esta especialidad

“Aquí sí demandamos una participación de los pacientes, ya que sabemos que hay una reforma y tengo que decir que no están los pacientes invitados, algo que me resulta doloroso, que estén todos y que no se cuente con la participación de los pacientes, a pesar de que dicen que somos el centro”, resaltó Lorenzo.

En línea con esto, para el director del Departamento Médico de GSK, la participación de estos es sumamente importante, y más teniendo en cuenta que son el elemento básico en los ensayos clínicos, fundamentales para potenciar la inversión que se realiza desde la industria farmacéutica a la investigación para, según López, abordar la cronicidad en fármacos que puedan mejorar la calidad de vida.

Adherencia al tratamiento

Todo esto se tiene que llevar a cabo sin olvidar un asunto importantísimo: la adherencia a los tratamientos. Para el presidente de SEFAC, la estrategia con cada paciente tiene que ser diferente, es decir, personalizada, siempre asegurando que este se tome la medicación y explicándole para qué la toma, durante cuánto tiempo o cómo tiene que tomarla. A partir de ahí, lo fundamental es realizar un seguimiento farmacoterapéutico, sobre todo para detectar alguna interacción o algún resultado.

“En líneas generales, los cuatro pilares con los que estamos trabajando nosotros son: la educación sanitaria, la información personalizada del medicamento, el control de la efectividad de los tratamientos, el control de la seguridad de los mismo y luego, en una parte más compleja, todo lo que está relacionado con la evolución del estado del paciente y la revisión de la medicación, fundamental para la adherencia y la conciliación”, detalló Gómez.

Concretamente, en VIH la adherencia al tratamiento es vital, ya que va a determinar la supervivencia del paciente, lo que hace que este asunto se convierta en la principal preocupación de los especialistas que tratan esta enfermedad. “No se nos puede olvidar que mortalidad del paciente tiene que estar indetectable, porque así sabemos que este va a sobrevivir y no va a infectar a otros individuos. Por eso, la adherencia y el seguimiento es tan importante”, comentó Pérez.