Las principales innovaciones en diabetes, hemofilia, EPOC y SPD

Participaron Aureliano Ruiz, José Antonio Romero, Pilar de Lucas y Jacobo Torres

Laura Chivato Isabel

Con el paso de los años y gracias a la investigación se han conseguido obtener grandes innovaciones en el ámbito de la salud, unas innovaciones que siguen actualizándose día a día con el trabajo de todos los agentes involucrados en el abordaje del paciente crónico. Por ello, en la VIII Jornada Científica de Adherencia al Tratamiento, organizada por el Grupo OAT el pasado 14 de noviembre en Madrid, se desarrolló una mesa dedicada a la Innovación para la Mejora de la Adherencia.

En esta participaron Aureliano Ruiz, vicepresidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE) y presidente de la Comisión de Prestaciones de FEDE, José Antonio Romero, del servicio Farmacia del H.U. La Paz (ponencia cuya entiendad colaboradora fue Sobi), Pilar de Lucas, vocal del Comité Científico del Grupo OAT y expresidenta de la Comisión Nacional de la Especialidad de Neumología (ponencia cuya entidad colaboradora fue GSK), y Jacobo Torres, doctor en Farmacia y farmacéutico comunitario (ponencia cuya entidad colaboradora fue Farmadosis).

Individualizar para adherir

El primero en intervenir fue Aureliano Ruiz con una exposición bajo el nombre ‘Cómo afecta la medición de la glucosa a la adherencia de los pacientes con diabetes’ y en la que, desde el primer momento, defendió el acceso de todos los pacientes, independientemente de su lugar de residencia, a todas las innovaciones disponibles en el mercado, como por ejemplo, un sensor para la medición de la glucosa que, en palabras de Ruiz, es “el no va más”, una tecnología que espera que se amplíe para todas las comunidades autónomas.

Y es que, desde su punto de vista, una buena adherencia al tratamiento en diabetes pasa por individualizar, pues cada persona tiene sus condiciones propias y no se puede igualar su abordaje al de otro paciente con otro tipo de circunstancias. Este experto ponía el ejemplo de dos pacientes con diabetes tipo 2, pero uno trabaja a turnos y el otro de 9.00h a 15.00h con lo que el régimen terapéutico tendrá que estar adaptado a ambas situaciones.

Aureliano Ruiz durante su intervención

No obstante, esta individualización (y por tanto la adherencia) pasa por mejorar el acceso a todos los avances que hayan demostrado ser coste-efectivos, a pesar de que el vicepresidente de FEDE lamentó que la realidad es otra, ya que no todos los pacientes pueden contar con la mejor calidad de vida posible, pues no tienen acceso a tratamientos que se ajustarían mejor a su diabetes.

“Desde la FEDE trabajamos para la consecución real de la individualización y, por lo tanto, de la adherencia, pues sólo así el paciente podrá conseguir ser cumplidor y vivir con calidad de vida, pero lamentablemente, dependiendo de en qué lugar de España vivas tienes derecho a una tecnología u a otra”, señaló Ruiz.

“Sin embargo, aunque se tenga acceso -añadía-, la tecnología no sirve por sí sola. Previamente debe haber habido un periodo de formación y educación del paciente que vaya a utilizarla. Es decir, que sin educación diabetológica, las nuevas tecnologías no aportan valor ni a las personas con diabetes ni al Sistema Nacional de Salud (SNS) y, por ello, con la formación adecuada, el paciente puede mejorar el control sobre su patología y ver incrementada su calidad de vida.

¿Y en hemofilia?

Después fue el turno de José Antonio Romero para abordar los principales avances para la mejora de la adherencia en hemofilia, donde la falta de adherencia se encuentra alrededor del 40 por ciento en pacientes con tratamiento profiláctico prescrito, según un estudio del 2006.

Así, para el tratamiento de este trastorno hemorrágico siempre se han utilizado factores plasmáticos obtenidos de plasma de donantes y factores recombinantes bajo dos tipos de tratamiento: a demanda, cuando el paciente presenta sangrado; o en profilaxis, que es el tratamiento ideal y adecuado para mantener niveles constantes de factores.

“Hasta ahora hemos trabajado con moléculas de factor VIII, principios activos con una vida media que provoca que los pacientes requieran una administración intravenosa (para una profilaxis adecuada) cada 48 horas, tres veces en semana. Este aspecto dificulta en gran medida la adherencia porque es demasiado tiempo el que se tiene que invertir para cumplir con el tratamiento”, explicó Romero.

José Antonio Romero durante su intervención

“Además -añadía-, otra barrera es la administración intravenosa del factor mencionada anteriormente, lo que puede provocar incomodidad o estrés”.

En este sentido, los principales avances que se han realizado en este campo han sido mejorar las moléculas que se están utilizando como principios activos en los tratamientos y facilitar las vías de administración para estas terapias: “Han aparecido nuevas alternativas, como las moléculas modificadas estructuralmente, que permiten una mayor permanencia en el organismo, lo que da lugar a una mayor protección para el paciente porque va a ocasionar niveles de factor más elevados durante más tiempo. Esto a su vez hace que no se tenga que pinchar tanto y un menor número de infusiones con una disminución de las complicaciones asociadas”.

Triple terapia en EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) también fue otro tema de exposición durante esta mesa por parte de Pilar de Lucas, quien comentó algunos estudios para evidenciar los beneficios de la triple terapia combinada con un único dispositivo, un avance que parece ser fundamental teniendo en cuenta que alrededor del 50 por ciento de los pacientes con EPOC no son adherentes, según el test TAI.

En este caso, la polifarmacia y el número de dosis diarias es uno de los aspectos que afecta al cumplimiento de los pacientes, derivado en un mal control de la enfermedad y un aumento de agudizaciones, ingresos hospitalarios, costes y mortalidad.

Pilar de Lucas durante su intervención

“Aquellos pacientes con obstrucción moderada o grave son los que tienen más riego porque han sufrido una agudización. En estos, se va a precisar, según la guía clínica, LABA, LAMA y CI, una combinación con la que llevamos tiempo tratándolos. Con esta, ya disponemos de la posibilidad de ofrecer el tratamiento combinado en un solo dispositivo, una gran ventaja de la EPOC”.

Según un estudio comentado por De Lucas, cuando se utiliza una dosis única diaria con cualquier medicación y en cualquier patología, hasta un 79 por ciento de pacientes son cumplidores. Concretamente en EPOC, los propios pacientes lo prefieren en un 81 por ciento de los casos, según otro estudio.

“Esto demuestra que la tiple terapia combinada mejora la calidad de vida; incluso la triple terapia en dos dispositivos también, aunque en menor medida”, recalcó de Lucas.

¿Qué ocurre con los SPD?

El último en intervenir fue Jacobo Torres para explicar a los asistentes en qué consisten los sistemas personalizados de dosificación (SPD) generalmente utilizados por pacientes con dificultad en el uso de medicamentos, polimedicados e incumplidores (como personas mayores o personas con discapacidad)

“Los SPD son dispositivos en los que se reacondiciona la medicación solida del paciente por días y tomas siguiendo la pauta médica. Siempre se lleva a cabo como servicio profesional farmacéutico posterior a la dispensación del medicamento y permite aumentar el papel asistencial del farmacéutico comunitario”, apuntó Torres.

Jacobo Torres durante su intervención

Existen tres tipos de SPD, aunque, sin duda, el más novedoso es el robotizado, pues además de ser automatizado (creando bolsas con los medicamentos), cuenta con un software de gestión integral, tanto para la producción del SPD como para el control de la posología del paciente, que permite conectar a médicos y enfermeros de una residencia con la oficina de farmacia. Además, incluye un sistema de seguridad con un código OCR y una pulsera que se leen antes de dar la bolsa con los medicamentos y después para relacionar el SPD con el paciente adecuado.

Las ventajas que este experto destacó sobre estas herramientas fueron la mejora de la adherencia al tratamiento y, con ella, mejores resultados farmacoterapéuticos; además de reducir errores en la toma de medicamentos y r errores en la manipulación y conservación de estos (contaminación)

“En este sentido, y como se demostró en mi tesis doctoral ‘Estudio del Impacto de la Intervención del Farmacéutico Comunitario (SPD y SFT)’, el farmacéutico comunitario, en combinación con el resto de profesionales sanitarios que trabajan en las residencias (en este caso), a través del seguimiento farmacoterapéutico y los SPD, ayudan a disminuir los problemas relacionados con la medicación (PRM), las previsiones potencialmente inadecuadas (PPI) y se mejora la adherencia al tratamiento. Con ello, se aumentan los resultados farmacoterapéuticos y la calidad de vida del paciente”, concluía Torres.