Las cooperativas de salud son un modelo de gestión alternativo para cumplir los derechos de los pacientes

Los beneficios obtenidos se reinvierten en nuevas tecnologías y la mejora de la calidad asistencial

Redacción

El pasado 18 de abril se celebró el Día Europeo de los Derechos de los Pacientes, una jornada impulsada por Active Citizenship Network (ACN) en la que se insta a cumplir con la Carta Europea de los Derechos de los Pacientes. En este documento, publicado en 2002, se incluyen derechos tales como el derecho a la información, a la privacidad o al acceso, entre otros. Velar por estos derechos es uno de los objetivos que persiguen las cooperativas de salud, según Carlos Zarco, director general de la Fundación Espriu.

“Las cooperativas de salud constituyen un modelo de gestión sanitaria con una clara vocación de servicio a favor de los derechos de los pacientes, al situar siempre en el centro de su actividad el bienestar de las personas. Defienden una ‘medicina social’ basada en el diálogo constante entre médico y paciente, lo que le otorga a este último poder de decisión, a diferencia de otros modelos”, explica Zarco.

«Las cooperativas de salud constituyen un modelo de gestión sanitaria con una clara vocación de servicio a favor de los derechos de los pacientes, al situar siempre en el centro de su actividad el bienestar de las personas»

Este modelo pone en el centro de su actividad a las personas, según la Fundación Espriu, lo que radica en un respeto de los derechos, no solo de los pacientes, sino también de los profesionales, que igualmente participan en las decisiones de una manera democrática.

¿Qué es el cooperativismo sanitario?

Las cooperativas sanitarias son entidades privadas sin ánimo de lucro gestionadas por sus propios miembros. En este sentido, se trata de un modelo creado y compuesto por médicos con vocación de servicio al paciente. En España, la Fundación Espriu sigue este modelo y las instituciones que la forman -Autogestió Sanitària, Lavínia, Scias y Asisa- atienden a casi 2,3 millones de personas y cuenta con 181.303 socios cooperativistas.

En España, la Fundación Espriu sigue este modelo y las instituciones que la forman -Autogestió Sanitària, Lavínia, Scias y Asisa- atienden a casi 2,3 millones de personas y cuenta con 181.303 socios cooperativistas

“Creado y compuesto por médicos, este modelo empresarial presenta una clara vocación de servicio al paciente, puesto que una de sus particularidades es que los beneficios obtenidos se reinvierten en nuevas tecnologías y la mejora de la calidad asistencial”, apunta el director general de la Fundación.

“La naturaleza de las cooperativas -añade- hace de ellas un modelo alternativo de organización sanitaria donde la gestión se realiza de manera compartida y solidaria por profesionales y pacientes, lo que hace que prime la calidad asistencial y el bienestar del paciente”.