El papel de la telemedicina para el seguimiento y el control de la medicación en la enfermedad inflamatoria intestinal

La opinión de la doctora María Dolores Martín Arranz. Jefa de Sección de Gastroenterología. Hospital Universitario La Paz. Madrid.

La atención a la cronicidad se ha convertido, en la última década, en uno de los focos principales de interés en el desarrollo de políticas sanitarias, por afectar a un porcentaje importante de la población, ocasionando un elevado consumo de recursos. En este sentido, se han implementado diferentes medidas con los objetivos de convertir al paciente en el “centro” del sistema, posibilitando una atención integral y multidisciplinar y fomentando medidas de educación y promoción del autocuidado.

En este contexto, el desarrollo de la telemedicina, es decir, la asistencia médica a distancia aplicando las nuevas tecnologías de información/comunicación, puede aportar gran utilidad en el manejo de determinados pacientes en momentos concretos de su evolución.

La enfermedad inflamatoria intestinal, por su naturaleza crónica, con afectación de población frecuentemente joven, y con un alto requerimiento de seguimiento de los pacientes y control de la medicación es uno de los procesos en los que se están realizando importantes avances en este campo.

Varios estudios realizados hasta la fecha han demostrado que diferentes aplicaciones de la telemedicina pueden ser coste-efectivos, mejoran el control de los pacientes y favorecen la adhesión de los pacientes a sus tratamientos así como su formación y autocuidado.

«Varios estudios realizados hasta la fecha han demostrado que diferentes aplicaciones de la telemedicina pueden ser coste-efectivos, mejoran el control de los pacientes y favorecen la adhesión de los pacientes a sus tratamientos así como su formación y autocuidado»

Existen tres formas de aplicación de la telemedicina que se pueden utilizar: la telemonitorización (fundamentalmente con sistemas de control via web), la teleconsulta y la teleeducación, dotando al paciente de herramientas para el mejor conocimiento de su enfermedad, su control, facilitando el acceso con disminución en las necesidades de acudir al centro hospitalario.

Mediante la telemonitorización los pacientes se hacen más responsables del control y comunicación de sus síntomas, pueden realizarse incluso algunas determinaciones (como la calprotectina fecal) en domicilio siendo el resultado reportado a su equipo sanitario, establecer sistemas de recordatorios de medicación, citas, etc. Para ello es necesario utilizar cuestionarios validados para su utilización por pacientes que muestren resultados similares a la entrevista presencial en consulta y ofrecer plataformas sencillas y ágiles para su manejo.

En cuanto a la teleconsulta, es algo que ya se venía realizando de forma individual, muchas veces telefónica, pero en los últimos años también por mail o videoconferencia. Puede evitar algunas consultas presenciales facilitando a los pacientes la gestión de su enfermedad sin afectar a su vida diaria; pero no podemos olvidar que también es necesario ver y explorar al paciente físicamente por lo que no todas las visitas se pueden realizar de esta forma y mucho menos en situación de reactivación de la enfermedad.

Respecto a la teleeducación, es algo en lo que ya hay claros ejemplos de su utilidad, el proyecto EducaEII del grupo GETECCU (Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa) es un ejemplo de ello. Es necesario dar a nuestros pacientes información sobre su enfermedad, en un lenguaje comprensible, y ayudarles a convertirse en pacientes conocedores y co-responsables de su proceso o incluso en pacientes “expertos” que puedan a su vez, ser formadores de otros pacientes.

«Es necesario dar a nuestros pacientes información sobre su enfermedad, en un lenguaje comprensible, y ayudarles a convertirse en pacientes conocedores y co-responsables de su proceso»

Sin embargo, a pesar de las numerosas ventajas que nos ofrecen los avances tecnológicos y la utilización de la telemedicina, estos sistemas tienen sus limitaciones: “no valen para todos y siempre”. Hay que seleccionar adecuadamente los pacientes candidatos a cada una de las opciones y el momento de su proceso en el que esto es posible, puesto que la revisión física del paciente también es necesaria. Además, el profesional sanitario debe tener el tiempo adecuado para la realización de estas actividades, puesto que la apertura de estas vías alternativas de comunicación entre los pacientes y su equipo sanitario exige respuesta por parte del mismo.  Por otra, parte, estos sistemas deben ser capaces de asegurar la confidencialidad de los datos del paciente, con sistemas de seguridad que impidan el acceso externo a la información médica; y por último, estas herramientas deben ser capaces de integrarse en los sistemas de gestión propio del sistema sanitario.

En conclusión, las nuevas necesidades en el manejo de la patología crónica, y el desarrollo tecnológico que posibilita la utilización de la telemedicina abre nuevos campos en el control de nuestros pacientes, con evidentes ventajas y beneficios, pero sin olvidar que es fundamental establecer la mejor relación posible médico-paciente.